martes, 31 de julio de 2007

¿Libros De Autoayuda? Bullshit!!!!!!!


Los libros de auto ayuda y los Best-Sellers son generalmente escritos con retazos copiados de grandes autores y pensadores e interpretados, parafraseados y rellenados por autores mediocres en general que tratan de llegar a gente que no esta acostumbrada a leer. A los pobres les inyectan frases cargadas de positivismo y en ellos la palabra "ganador", "éxito" y "fortuna" o "oportunidad" se conjugan tantas veces como pocas ideas tiene el libro.
De ahí que me tengo que topar con tanto arribista en el trabajo. Generalmente, estas personas solo han leído uno o dos libros completos antes de empezar a leer a todos estos grandes consejeros que te prometen la panacea para ser "exitoso".

Un libro por mas bueno que sea nunca debe anular la capacidad de discernimiento de alguien y volverlo un Autómata Exitoso - o del éxito - mejor dicho. Mas bien parecen loros estúpidos repitiendo frases ridículas, pero dichas en un ambiente laboral adquieren un matiz solemne y hacen ver a quien las dice como persona harto responsable y culta.

Para mi,las mejores frases que me enseñaron a trabajar vinieron de amigos mas que de colegas, de familiares mas que de libros de auto ayuda, de profesores que me caían bien mas que de teorías de éxito total. Nunca tuve que comprarme un libro de gente exitosa para aprender a ser mejor persona.
Estamos viviendo en una cultura bombardeada hasta el hartazgo por la imagen del exitoso, lo que crea una gran infelicidad en la gente, por que valgan verdades, casi nadie que conozco es millonario. Considero que el exito incluso puede llegar con tu muerte, asi que no todo es positivo en esa nueva palabra abracadabrante que abre muchas puertas hoy en dia, pero parece cerrar las mentes y anular los sentidos y sentimientos.

En general creo que nos estamos volviendo vanidosos y superficiales, frivolos y acomplejados. Estamos cambiando, pero creo mas que NOS ESTAN HACIENDO CAMBIAR. Que alguien nos manipula. Que nos hacen adictos a nuevas drogas y que estas estan ampliamente promovidas por los gobiernos y las grandes corporaciones: La Droga TV Basura, La Droga Fashion, etc. A todas estas drogas se suma la del exito...creo firmemente que la manera de desintoxicarnos es una gran dosis de HUMILDAD, que creo que a nadie le sobra por estos dias...Ando buscando un cuarto de kilo...Pago con amistad...

sábado, 28 de julio de 2007

Ella


Jorge subió las escaleras rumbo al ultimo piso. Su mirada reflejaba un turbio resentimiento, producto de tantas noches consagradas a la lectura de textos eróticos y profanos, llenos de extravagantes regordetas y lascivas posturas sexuales. El edificio era oscuro, con papeles regados en cada esquina, apilados sin mucho orden y con mas o menos señales de haber sido usados en una actividad procaz e inmunda.

En los diez años que llevaba trabajando como matador de puercos, Jorge nunca habia podido conseguir a una mujer que acepte vivir con el en su sucio departamento, rodeado de otros sucios departamentos, donde solo se respiraba un hedor parecido al de los camales en los que trabajaba.

En sus largas noches de meditaciones lascivas había soñado con la mujer ideal; pero se había dado cuenta que ella nunca iba a aceptarlo. El estaba fuera de todo intento de parecer al menos simpático. Su grasienta panza y su cara llena de granos rojos e hinchados –ni hablar de su nariz abultada- le hacían, combinado con el olor de camal que le rodeaba, sencillamente repugnante.

Hasta que llego ella. Ella fue la compañera que le devolvió la vida y que le ayudo a sentirse mejor. La que le ayudo a comprender que en el mundo existen pares y que pueden no necesariamente ser totalmente iguales. Solo fue cuestión de reorganizar el cuartucho, ya que a ella no le molestaba el desorden: Parecía amarlo al igual que amaba a Jorge.

Los vecinos se quejaban de la bulla por las noches, y llegaron a tal punto que llego la policia y detuvo a Jorge y a su compañera por uno de esos tantos delitos contra la moral y las buenas costumbres. Jorge protesto y grito a todos su amor por ella, pero no pudo hacer nada. Jorge se quedo solo. Se la llevaron al camal de donde salió




Lima, septiembre de 1999.

Cruzando el Parque

El agua que caía de la ducha no podía estar mas fría. El invierno y la noche se habían conjugado nuevamente para darle una terrible lección a mi cuerpo. El chorro de agua era implacable pero poco a poco fui entrando en calor. Un denso vapor salía de mi cuerpo caliente y empañaba los grandes espejos del baño –luego escribiré mi nombre en ellos – pensé, mientras me jabonaba la entrepierna.

Era domingo y no deseaba saber mas. Tenia todo calculado desde ayer. La hora, lo que iba a decir, lo que iba a hacer y que iba a hacer después de que lo hiciera. Pero mejor era dejarse de jabonar mucho por que la hora me podía traicionar. Debía ser exacto. Absolutamente exacto.

Salí despavorido, tropezando con cuanta cosa había , camino a mi cuarto. No poder defenderme del frío era lo que mas odiaba. No se como pude vestirme en menos de cinco minutos. Juro que no lo había hecho nunca, ni siquiera cuando estaba el ejercito. Pero el reloj aun era mi amigo. Tenia un precioso cuarto de hora mas para cruzar el parque y unirme a Lupe. Ella era la culpable de que no me haya secado muy bien la espalda y de que el jabón se me resbalara de entre las manos y saliera despedido directo al inodoro de la manera mas estúpida posible.

Mientras pensaba en cosas como estas, las manecillas del reloj habían avanzado un par de minutos y mi corta ventaja, junto con mi exceso de confianza se habían convertido en un obstáculo; no me dejaban apurarme. Entre de nuevo al baño y recordé que tenia que escribir mi nombre en el espejo empañado. Sentí que era una obligación en ese momento.

Mi índice derecho esgrimió unas cuantas veces sobre la superficie del espejo hasta que por fin pude plasmar las pocas letras de mi primer nombre. Lo adorne con algunas rayitas mas y un par de bolitas y quedo magnifico. Mire sonriendo mi obra y me di cuenta que estaba siendo un estúpido al malgastar dos minutos mas haciendo tonterías para luego admirarlas.

Corri hacia la puerta de mi casa y de un tirón la abrí. Voltee para ver la hora en el reloj de péndulo que estaba en el ángulo oscuro del pasadizo de la entrada y comprobé lo que temía:
Si no comenzaba a caminar ahora no llegaría a tiempo. De otro tirón cerré la puerta y comencé con mi caminata de pasos cortos y rápidos, con las piernas lo mas rectas posibles y con la mirada perdida en la nada.

Antes de doblar la esquina de la calle lo recordé. Las llaves se habían quedado en mis otros pantalones. No podía regresar ahora. Mañana tal vez contrate a un cerrajero para que me abra la puerta. Lastima. Ya me había acostumbrado a esa cerradura vieja y deforme. Supongo que luego de que la fuercen quedara inservible. Pero lo que realmente importaba en ese momento era caminar y seguir caminando.

El parque estaba repleto como todo domingo por la noche. Decenas de parejitas se juraban amor eterno y sanaban sus penas con mentirosas promesas. Algún payaso le estaba cantando a su enamorada. Yo torcí la cara para no reírme delante de ellos. Cinco minutos. Eso era todo lo que tenia para cruzar el parque y pasar la noche con Lupe. Nada romántico. Nada como promesas de parque y cancincitas melodramáticas contaminando el ambiente.

Entonces me dieron unas ganas terribles de escribir. Quería escribir sobre este día y sobre mi apuro y sobre las malditas llaves y sobretodo de Lupe. Hacer mi primera novela y vivir feliz –pero ojo, con algunos problemitas- en el fina y con Lupe siempre a mi lado. Si, la novela acabaría en el parque con Lupe y yo pateando a todas las parejitas de enamorados, gritando lo felices que éramos sin exhibiciones ni juramentos.

No pude detectar el momento exacto en que sucedió todo. El cielo se ilumino en un tono verdoso relampagueante y la tierra se sacudió lanzando el estruendo mas potente y doloroso que había oido jamás. El cielo se oscureció y todo paso en cámara lenta los próximos dos minutos: Mujeres gritando, árboles sacudiéndose y niños llorando. Todo retumbaba a mi alrededor. Todo lanzaba un grito o lloraba o aullaba o moría.

La gente corría de un lugar a otro. No podía explicarme que pasaba. Maldita sea ¿Cómo llegare a casa de Lupe?. Una mujer gritaba desde la puerta de su casa. Buscaba a su hijo entre la muchedumbre asustada. Yo solo caminaba mecánicamente. No podía dejar de hacerlo. Tenia que llegar a casa de Lupe. Cruzando el parque.

Solo reaccione cuando las casas alrededor del parque empezaron a desplomarse y cuando me di cuenta que no estaba de pie. En ese momento comprendí que nunca mas iba a volver a entrar a mi casa y que nunca llegaría a ver de nuevo a Lupe, pero lo peor de todo era que jamás iba a poder escribir mi novela y que nadie sabría jamás que el árbol que estaba sobre mi pecho y que me hacia botar sangre a borbotones por la boca no me dolía mas que saber que lo ultimo que había firmado en mi vida había sido el espejo empañado de mi baño. Tal vez si hubiera sido un poco menos exacto...



Lima, Septiembre de 1999