Bueno otra vez a comenzar de cero. Aunque ya pase esa etapa de ponerse triste- al menos en su mayoría- por todo lo que dejé (el trabajo, las amistades del trabajo, un sueldo algo pasable, las bembos hasta tres o cuatro veces por semana, las juergas con camisa de chamba y otras) lo que ahora siento es confianza. Es que el empezar este año sin un plan fue un error fatal que me retraso meses y ahora que tengo uno me esta saliendo más o menos bien y eso al menos me marca el paso para seguir...Por las mañanas a los diseños y por las tardes a los seguros de vida, juntar plata para viajar y aprender eso es lo que quiero. Tal vez me enamore en el camino o tal vez no, de hecho ya como que me da igual...supongo que me he acostumbrado a la soledad...pero creo que el simple hecho de amar (y ser correspondido, por que, de hecho ya no estoy para hacer de tonto- aunque siempre he dicho eso y luego...), pero el tema no es tanto el de enamorarme, sino de hacer lo que quiero.
Acostumbrarse a estar solo no es lo mismo que querer estar solo. Pero si quiero hacer algunas cosas tal vez considere una soledad de algunos meses más...aunque me quiero engañar por que no creo ser yo el que decido en materia de amor...o al menos eso pretendo creer. Supongo que soy de esos pocos que creen que el amor llegará y de improviso cambiará toda tu manera de ver las cosas y tu forma de vida, pero lastimosamente esto no me ocurre desde los diecinueve.
Hace pocos días vi Doctor Zhivago (Omar Sharif), de David Lean y además de quedar impresionado ante tamaña obra de arte, con la hermosa canción de Lara (inolvidable Julie Christie) y con la excelente fotografía, saqué una conclusión sobre uno de los mensajes de la obra: el ser humano puede o no tener pasiones, puede o no tener ideas o ideologías, puede o no tener dinero, cosas materiales, pero si le quitas todo eso, de manera política, tiránica o por alguna desgracia lo que lo moverá es el amor, o el recuerdo de ese amor...Zhivago deja de ser un hombre al perder a Lara, la vida transcurre mecánicamente, con parsimonia, con aletargamiento, cumpliendo su función de médico en la sociedad. Sólo al verla desde el tranvía en una escena inolvidable vuelve a sentirse vivo...y esto le cuesta la vida misma.
Supongo que le he sacado el lado positivo a un final triste, pero creo en ese mensaje. Espero que al conocer al amor- o reconocerlo- no muera en el intento como Zhivago y que el tema de mi vida sea tan hermoso pero no tan triste como la canción de Lara.
